La construcción industrializada como alternativa a la tradicional, a debate en Cogitiar

El emergente sector de la construcción industrializada fue el protagonista de la jornada celebrada el jueves por la tarde en el salón de actos de COGITIAR, donde se puso de manifiesto que se trata de una evolución natural de la construcción tradicional, con mayor presencia del colectivo de los ingenieros y que se está erigiendo como una alternativa ideal a los muchos problemas que debe afrontar esta actividad hoy en día, entre los que destacan la falta de mano de obra y el desequilibrio entre oferta y demanda que sufre el mercado de la vivienda.

Los participantes en la sesión fueron Jorge Terreros, ingeniero mecánico y director gerente de Inter Ingeniería y Arquitectura y Square3, especializada en viviendas industrializadas; Antonio Ramírez, ingeniero mecánico y director técnico de Sismoha, empresa dedicada a la fabricación de sistemas constructivos modulares habitables prefabricados; y Juan Carlos Bandrés, presidente Clúster Industrial de la Construcción de Aragón (CICA) y fundador del Grupo Lobe, con casi 40 años de trayectoria en el sector. Moderados por el secretario de COGITIAR, Miguel Cervera, los tres coincidieron en que “es clave transformar la construcción en industria” para solucionar las dificultades que atraviesa el sector.

Eso sí, también insistieron en que es necesario un “cambio social profundo y de mentalidad” para que todos los agentes involucrados, especialmente la Administración, y la sociedad en general entienda en qué consiste este tipo de construcción con el fin de eliminar prejuicios y valorar las oportunidades que ofrece. Entre las ventajas de la construcción industrializada, según los ponentes, se encuentran la calidad, la eficiencia, la sostenibilidad, la rapidez, mayor confort y seguridad para los trabajadores y la completa integración de este modelo en el concepto de economía circular, ya que las mermas son mucho menores.

Terreros, colegiado de COGITIAR, explicó que su firma, Square3, desarrolla viviendas industrializadas sostenibles, innovadoras, integrales, a medida y completamente personalizadas con presupuesto y plazo de ejecución –en torno a seis meses- cerrados desde el principio. Por su parte, el representante de Sismoha explicó algunos de los proyectos concretos que la empresa de Calatayud ha llevado a cabo en situaciones de emergencia en países como Perú, Haití o Zimbabue, con las dificultades logísticas que eso conlleva y los problemas técnicos que se encontraron.