La segunda sesión de las Jornadas de Energía y Medioambiente organizadas por COGITIAR en 2026 demuestra que este ciclo que en su próxima edición alcanzará el cuarto de siglo de trayectoria sigue suscitando un gran interés. Al igual que en la primera jornada, el salón de actos volvía a llenarse para abordar en este caso el papel que juegan las infraestructuras en la sostenibilidad del sector eléctrico en la comunidad. Y como siempre, con ponentes de auténtico lujo como Enrique Zaro, decano de COGITIAR; José Ignacio Lallana, delegado de Redeia (empresa matriz de Red Eléctrica) en Aragón y La Rioja; y Pedro Machín, presidente del Clúster de la Energía de Aragón (CLENAR), en una sesión moderada por Martín Orna, vicedecano de COGITIAR.
La primera parte de la jornada se centró en el complejo funcionamiento del sistema eléctrico español y en las particularidades que presenta en Aragón. Todos los presentes coincidieron en la importancia que la progresiva electrificación de casi todas las actividades tiene. Concretamente, José Ignacio Lallana indicaba que “las infraestructuras eléctricas son fundamentales para el desarrollo del territorio y para avanzar en el proceso de transición energética y descarbonización de la economía en el que estamos inmersos”. Por su parte, Pedro Machín ponía de manifiesto “el atractivo de Aragón para proyectos de gran consumo como pueden ser los centros de datos, que quieren venir a una región donde hay mucha producción de energía y un mix con fuerte peso de las renovables, pero que también requieren una red robusta y mallada”. Quedó claro que el avance de los proyectos depende en gran parte de la agilidad administrativa, porque como indicó Enrique Zaro, “actualmente nos encontramos con un tapón que es un gran problema y que ocasiona que algunas iniciativas industriales tarden más de dos años en ponerse en marcha, y eso no puede ocurrir”.
El debate fue derivando hacia la dificultad que tiene elaborar y ejecutar una planificación eléctrica que debe propiciar un sistema seguro y equilibrado entre generación y demanda, teniendo en cuenta que la capacidad de las redes es limitada y que atienden a criterios de eficiencia técnica, ambiental, económica y social, todo ello en un contexto de cambios tecnológicos que cada vez se suceden más deprisa en el que entran nuevos actores que plantean para un solo proyecto reservas de potencia que supera ampliamente el consumo de una provincia entera.
Como afirmaron los ponentes, los territorios deben elegir qué actividades quieren implantar, porque el tránsito de una economía basada en los sectores primario y de servicios hacia otro modelo que otorgue más peso a la industria o a la digitalización hay que hacerlo sin causar tensiones.
El final de la jornada trajo cuestiones más técnicas que hicieron las delicias de un público que mostró su alto grado de conocimiento e interés por aspectos como el almacenamiento de energía, el control de tensiones, las microrredes, el autoconsumo y la generación distribuida, que bien podrían haber protagonizado encuentros monográficos y animados coloquios.
La tercera y última de las jornadas se celebrará en el lugar habitual el próximo jueves 5 de febrero y aportará temperatura a este invierno ya próximo a su ecuador con las islas de calor urbano en Zaragoza y sus consecuencias como eje principal.

